viernes, 13 de septiembre de 2019

LA COLUMNA J… JAQUIN…

Salomón
He aquí que, Salomón, habiendo recibido de Jehová “paz por todas partes” y sin que hubiesen “adversarios ni mal que temer”, acomete la construcción de la “casa a nombre de Jehová”, construcción que David, padre de Salomón, había decidido llevar a cabo,  pero por haber “derramado mucha sangre, y hecho grandes guerras” se encuentra inhabilitado para realizarla.

Por lo que: “En el año cuatrocientos ochenta, después que los hijos de Israel salieron de Egipto, el cuarto año del principio del reino de Salomón sobre Israel, en el mes de Zif, que es el mes segundo, comienza él a edificar la casa de Jehová”. 

Hiram Rey de Tiro
Y es así como Salomón envía a decir a Hiram, rey de Tiro: “he determinado ahora edificar casa al nombre de Jehová mi Dios”, por lo que, en función de tal determinación, le solicita: “Manda, pues, ahora, que me corten cedros del Líbano”, ofreciéndole en contraprestación “darle por sus siervos el salario que Hiram dijere”. Hiram “se alegra en gran manera y bendiciendo a Jehová por haber dado hijo sabio a David sobre ese pueblo tan grande”   acepta el convenio y le responde: “He oído lo que me mandaste a decir; yo haré todo lo que te plazca acerca de la madera de cedro y la madera de ciprés”.

Hiram Abiff
Pero de Tiro no viene solamente “la madera de cedro y la madera de ciprés” sino que además “el rey Salomón hace venir de Tiro a Hiram” el cual es “hijo de una viuda de la tribu de Neftalí”, y entre sus atributos se encuentra que es: “lleno de sabiduría, inteligencia y ciencia en toda obra de bronce”, también, según el rey de Tiro, es: “un hombre hábil y entendido” y, continúa el rey de Tiro ensalzando a Hiram-abí: “el cual sabe trabajar en oro, plata, bronce y hierro, en piedra y en madera, en púrpura y en azul, en lino y en carmesí; asimismo sabe esculpir toda clase de figuras, y sacar toda forma de diseño que se le pida”.

Y es de esta manera como este artífice “vacía dos columnas de bronce”, cada una de 18 codos de alto (8 metros aproximadamente), siendo su espesor de diez centímetros, y su circunferencia de trescientos sesenta centímetros. Sus peculiares medidas, que se resisten a cualquier pauta arquitectónica, hacen ostensible la imposibilidad de alcanzar la perfección absoluta.

Y habiéndolas erigido, a “la columna del lado derecho, le pone por nombre Jaquín, y a la del lado izquierdo, llama su nombre Boaz”.

Vaciar las mencionadas columnas es todo un reto pues pesarían alrededor de 30 toneladas cada una, por lo que se requiere mucha experticia para enfrentar tal desafío tecnológico, quien emprenda dicha obra deberá ser ducho en tales menesteres, y es allí donde emerge la figura de Hiram quien es un experto en fundición.

Es conveniente señalar que mientras el pueblo de Israel llevó una vida nómada, período durante el cual Arca de la Alianza estuvo alojada en el Tabernáculo, las columnas Jaquín y Boaz no formaron parte del mismo, por la condición de nómada de dicho pueblo, y por el peso de las mismas.

De igual manera es preciso apuntar que ni en el segundo Templo (construido por el rey Zorobabel a inicios del siglo VI a. C., después que los judíos regresaron de su cautiverio babilónico), ni en el Tercer Templo de Jerusalén (erigido por Herodes el Grande en los tiempos de Jesucristo y destruido por los romanos en el año 70 d.C., justo cuatro años después de su terminación), se erigieron tales columnas, las mismas sólo estuvieron presentes en el Templo de Salomón, así como los nombres “Jaquín y Boaz”.

Como dato curioso vale comentar que algunos exégetas bíblicos señalan el Templo de Ezequiel como el segundo Templo, pero el mismo sólo existió, según los capítulos 40 al 43 del libro de Ezequiel, en la visión del profeta durante el cautiverio de los judíos en Babilonia alrededor del año 570 a. C.

JAQUÍN… EL NOMBRE

Jaquín, refiriéndose a Dios, significa: “Él establece”

Además es el nombre de tres personajes del Antiguo Testamento:

1.- El cuarto de los seis hijos de Simeón.

2.- Sacerdote contemporáneo de David.

3.- Uno de los sacerdotes que regresaron del cautiverio a Jerusalén.

4.- Y por supuesto, es el nombre de una de las dos columnas (Jaquín y Boaz) erigidas por Hiram de Tiro  en el pórtico del Templo de Salomón.

LA GRAN COLUMNA "J"

El fuste de la Columna “J” es hueco tal y como debe serlo el de la Columna individual del Compañero, siendo esta oquedad la que produce la resonancia  necesaria, para que el iniciado en el Arte Real pueda,  con el toque simbólico de la verdad, diferenciarse del profano quien por su condición es incapaz de reconocer dicho toque simbólico de la verdad, y por supuesto, es inepto para responder al mismo.

La Columna del Compañero, vaciada según los parámetros del orden jónico, por cuanto es elegante y grácil, se identifica con la palabra “belleza”, fue fundida en bronce (metal que mejor conserva su integridad y pureza interior), y en su tope se encuentra un capitel de fundición de bronce en forma de lirios (que representan la vida, la paz universal, la armonía racial, la inocencia, la pureza y la sinceridad), donde reposa la esfera celeste en alusión al conocimiento del cosmos que debe adquirir el Compañero.

Trenzas a manera de red, y siete cordones a manera de cadenas rodean dicho capitel que se halla cubierto por doscientas granadas, las cuales ordenadas en dos hileras, se encuentran alrededor de la red. Estas granadas representan a los Cuerpos Masónicos, que practican los principios de la unión tan necesarios, para lograr la estabilidad de la humanidad. La red representa los Lazos de Unión entre los Masones diseminados por todo el Universo y la filantropía que con sus brazos tendidos, imparte amor, ayuda y socorro en todas partes donde es necesaria su acción benéfica.

En la base, al sur, está ubicada la Piedra Cúbica de punta, (arquetipo a ser alcanzado por el Compañero Masón, que aun cuando su elaboración no precisa un talento extraordinario, si requiere esforzarse, disponer de las herramientas adecuadas y dominar el oficio), y en mitad de la columna, mirando hacia Oriente, se aprecia la letra "J".

Considerada, Jaquín, la columna de la luz, representa el polo positivo, la masculinidad, el universo,  y alquímicamente al azufre.

La Columna “J”, mediante el estudio de las ciencias, convoca al Compañero a retirar de sus ojos y entendimiento el espeso velo de la ignorancia, el fanatismo y la superstición; zafándose de la esclavitud de los instintos, viviendo por y para la inteligencia, haciendo uso del maravilloso regalo de Dios: el raciocinio, que no es otra cosa que: “usar la razón para conocer y juzgar".

Freddy del Moral R.
Comp.º. M.º.

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