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domingo, 15 de septiembre de 2019

¿ES LA MASONERÍA APOLÍTICA?

Justificó las cosas que inició
Nuevo Orden de los Siglos
Falaz y reiterativamente se ha dicho que la “Masonería es apolítica”, esta frase se ha convertido en un “lugar común” toda vez que:

1.- Es una frase con un uso excesivo y gastado.

2.- Demuestra poca imaginación por parte de quien la expresa.

3.- Evidencia ser copia de una idea de otro.

4.- Es, además, una frase frecuentemente usada demagógicamente para engañar; para maquillar la verdad.

Aristóteles
Etimológicamente, “política” proviene del latín “politicus” y ésta del griego “politikós”, que significa “de los ciudadanos” o “del Estado” (en consecuencia de la sociedad), al extremo que el filósofo y científico griego Aristóteles (384 a. C.- 322 a. C.), definió al hombre como “animal político”, es decir: que tiene vida social; concluyendo que: “aquellos que son incapaces de vivir en sociedad o que no la necesitan por su propia naturaleza, es porque son bestias o dioses”.

Partiendo de la premisa que el prefijo “a” indica negación, privación o carencia de algo, podemos concluir que “apolítico/a” sería: algo o alguien que no se integra o vincula al cuerpo social.

Seguramente habrán masones que argumentarán: “los masones pueden ser políticos pero la Masonería es apolítica”, olvidando el aforismo “El todo es la suma de sus partes”.

Si los masones (que son las partes) son políticos, la Masonería (que es el todo) también lo es…

Decir que la Masonería es apolítica es decir que la Masonería es asocial, que no se integra o vincula al cuerpo social.

Nada que tenga que ver con el ser humano puede ser apolítico, y la masonería, por ser practicante de la filantropía (“amor al género humano”), por ser una institución filantrópica, menos que nadie puede ser apolítica.

No puede (más aún, no debe), ninguna institución que se ufana de ser filantrópica, en un vergonzoso y abyecto contubernio, convalidar con su silencio (fundamentado en un  pseudo-apoliticismo desde todo punto de vista vituperable), los crímenes de los regímenes tiránicos. Bien lo dijo el clérigo y pacifista sudafricano Desmond Tutu: “Si eres neutral en situaciones de injusticias has elegido el lado del opresor”.

Larga, muy larga, es la lista de Masones perseguidos, encarcelados o asesinados por Gobiernos totalitarios tanto de las llamadas “derechas” como de las denominadas “izquierdas”, tan larga como la de las Logias, perseguidas y suprimidas acusadas de ser afines al comunismo (cuando el totalitarismo es de “derecha”), o de estar vinculadas al capitalismo burgués (cuando el totalitarismo es de “izquierda”).

Cabe señalar, a título enumerativo, abundando en lo expresado en el párrafo anterior, los regímenes de “derecha” que proscribieron la Masonería:

En Francia el régimen de Vichy

En Portugal el régimen de Antonio de Oliveira Salazar.

En España el régimen de Francisco Franco

Por otro lado podemos señalar entre los regímenes de “izquierda” a:

En la U.R.S.S. el régimen de José Stalin.

En Hungría el régimen de Béla Kun.

“El árbol de la libertad debe ser regado con la sangre de los patriotas y de los tiranos de cuando en cuando”  (Thomas Jefferson)






viernes, 13 de septiembre de 2019

LA COLUMNA J… JAQUIN…

Salomón
He aquí que, Salomón, habiendo recibido de Jehová “paz por todas partes” y sin que hubiesen “adversarios ni mal que temer”, acomete la construcción de la “casa a nombre de Jehová”, construcción que David, padre de Salomón, había decidido llevar a cabo,  pero por haber “derramado mucha sangre, y hecho grandes guerras” se encuentra inhabilitado para realizarla.

Por lo que: “En el año cuatrocientos ochenta, después que los hijos de Israel salieron de Egipto, el cuarto año del principio del reino de Salomón sobre Israel, en el mes de Zif, que es el mes segundo, comienza él a edificar la casa de Jehová”. 

Hiram Rey de Tiro
Y es así como Salomón envía a decir a Hiram, rey de Tiro: “he determinado ahora edificar casa al nombre de Jehová mi Dios”, por lo que, en función de tal determinación, le solicita: “Manda, pues, ahora, que me corten cedros del Líbano”, ofreciéndole en contraprestación “darle por sus siervos el salario que Hiram dijere”. Hiram “se alegra en gran manera y bendiciendo a Jehová por haber dado hijo sabio a David sobre ese pueblo tan grande”   acepta el convenio y le responde: “He oído lo que me mandaste a decir; yo haré todo lo que te plazca acerca de la madera de cedro y la madera de ciprés”.

Hiram Abiff
Pero de Tiro no viene solamente “la madera de cedro y la madera de ciprés” sino que además “el rey Salomón hace venir de Tiro a Hiram” el cual es “hijo de una viuda de la tribu de Neftalí”, y entre sus atributos se encuentra que es: “lleno de sabiduría, inteligencia y ciencia en toda obra de bronce”, también, según el rey de Tiro, es: “un hombre hábil y entendido” y, continúa el rey de Tiro ensalzando a Hiram-abí: “el cual sabe trabajar en oro, plata, bronce y hierro, en piedra y en madera, en púrpura y en azul, en lino y en carmesí; asimismo sabe esculpir toda clase de figuras, y sacar toda forma de diseño que se le pida”.

Y es de esta manera como este artífice “vacía dos columnas de bronce”, cada una de 18 codos de alto (8 metros aproximadamente), siendo su espesor de diez centímetros, y su circunferencia de trescientos sesenta centímetros. Sus peculiares medidas, que se resisten a cualquier pauta arquitectónica, hacen ostensible la imposibilidad de alcanzar la perfección absoluta.

Y habiéndolas erigido, a “la columna del lado derecho, le pone por nombre Jaquín, y a la del lado izquierdo, llama su nombre Boaz”.

Vaciar las mencionadas columnas es todo un reto pues pesarían alrededor de 30 toneladas cada una, por lo que se requiere mucha experticia para enfrentar tal desafío tecnológico, quien emprenda dicha obra deberá ser ducho en tales menesteres, y es allí donde emerge la figura de Hiram quien es un experto en fundición.

Es conveniente señalar que mientras el pueblo de Israel llevó una vida nómada, período durante el cual Arca de la Alianza estuvo alojada en el Tabernáculo, las columnas Jaquín y Boaz no formaron parte del mismo, por la condición de nómada de dicho pueblo, y por el peso de las mismas.

De igual manera es preciso apuntar que ni en el segundo Templo (construido por el rey Zorobabel a inicios del siglo VI a. C., después que los judíos regresaron de su cautiverio babilónico), ni en el Tercer Templo de Jerusalén (erigido por Herodes el Grande en los tiempos de Jesucristo y destruido por los romanos en el año 70 d.C., justo cuatro años después de su terminación), se erigieron tales columnas, las mismas sólo estuvieron presentes en el Templo de Salomón, así como los nombres “Jaquín y Boaz”.

Como dato curioso vale comentar que algunos exégetas bíblicos señalan el Templo de Ezequiel como el segundo Templo, pero el mismo sólo existió, según los capítulos 40 al 43 del libro de Ezequiel, en la visión del profeta durante el cautiverio de los judíos en Babilonia alrededor del año 570 a. C.

JAQUÍN… EL NOMBRE

Jaquín, refiriéndose a Dios, significa: “Él establece”

Además es el nombre de tres personajes del Antiguo Testamento:

1.- El cuarto de los seis hijos de Simeón.

2.- Sacerdote contemporáneo de David.

3.- Uno de los sacerdotes que regresaron del cautiverio a Jerusalén.

4.- Y por supuesto, es el nombre de una de las dos columnas (Jaquín y Boaz) erigidas por Hiram de Tiro  en el pórtico del Templo de Salomón.

LA GRAN COLUMNA "J"

El fuste de la Columna “J” es hueco tal y como debe serlo el de la Columna individual del Compañero, siendo esta oquedad la que produce la resonancia  necesaria, para que el iniciado en el Arte Real pueda,  con el toque simbólico de la verdad, diferenciarse del profano quien por su condición es incapaz de reconocer dicho toque simbólico de la verdad, y por supuesto, es inepto para responder al mismo.

La Columna del Compañero, vaciada según los parámetros del orden jónico, por cuanto es elegante y grácil, se identifica con la palabra “belleza”, fue fundida en bronce (metal que mejor conserva su integridad y pureza interior), y en su tope se encuentra un capitel de fundición de bronce en forma de lirios (que representan la vida, la paz universal, la armonía racial, la inocencia, la pureza y la sinceridad), donde reposa la esfera celeste en alusión al conocimiento del cosmos que debe adquirir el Compañero.

Trenzas a manera de red, y siete cordones a manera de cadenas rodean dicho capitel que se halla cubierto por doscientas granadas, las cuales ordenadas en dos hileras, se encuentran alrededor de la red. Estas granadas representan a los Cuerpos Masónicos, que practican los principios de la unión tan necesarios, para lograr la estabilidad de la humanidad. La red representa los Lazos de Unión entre los Masones diseminados por todo el Universo y la filantropía que con sus brazos tendidos, imparte amor, ayuda y socorro en todas partes donde es necesaria su acción benéfica.

En la base, al sur, está ubicada la Piedra Cúbica de punta, (arquetipo a ser alcanzado por el Compañero Masón, que aun cuando su elaboración no precisa un talento extraordinario, si requiere esforzarse, disponer de las herramientas adecuadas y dominar el oficio), y en mitad de la columna, mirando hacia Oriente, se aprecia la letra "J".

Considerada, Jaquín, la columna de la luz, representa el polo positivo, la masculinidad, el universo,  y alquímicamente al azufre.

La Columna “J”, mediante el estudio de las ciencias, convoca al Compañero a retirar de sus ojos y entendimiento el espeso velo de la ignorancia, el fanatismo y la superstición; zafándose de la esclavitud de los instintos, viviendo por y para la inteligencia, haciendo uso del maravilloso regalo de Dios: el raciocinio, que no es otra cosa que: “usar la razón para conocer y juzgar".

Freddy del Moral R.
Comp.º. M.º.

LA MARCHA DEL APRENDIZ

Antes de hablar de la “Marcha del Aprendiz” es preciso hacerlo del singular piso de nuestros talleres, el cual se extiende desde la base de las columnas (que enmarcan el pórtico de tan sacro lugar), hacia el Oriente, representando los dos principios y los pares de opuestos que dominan el mundo visible.

La igualdad de las razas, lo positivo y lo negativo, el bien y el mal, lo grande y lo pequeño, lo divino y lo terreno, está manifiestamente representado en el pavimento de cuadros blancos y negros que engalana ese lugar donde se reciben hombres buenos para convertirlos en hombres mejores.

Representa este espléndido pavimento ajedrezado, además de los pares de opuestos señalados en el párrafo anterior, otros no menos importantes y reveladores, que al igual que los antes mencionados, necesitan de su opuesto para poder ser, para poderse manifestar, como lo son: el dolor y el placer, el día y la noche, las honras y las calumnias, la oscuridad y la luz.

Y es sobre estos escaques, que debe llevar a cabo su marcha el Aprendiz de Masón, con ánimo sereno e igual, sin consentir que coyunturas adversas turben su paz espiritual, ni condiciones propicias encumbren  su forma de ser y actuar.

Cuando se es profano, cuando aún no se ha recibido la luz de la iniciación masónica, nuestra marcha es incierta toda vez que no sabemos hacia dónde nos dirigimos, parafraseando a Elías Calixto Pompa en su poema, Estudia: “un grano detiene nuestro pie inseguro, caminamos tropezando, vivimos muertos”; pero una vez que el fulgor de la  iniciación ilumina nuestra esencia,  podemos, y debemos, con precisión y seguridad, marchar hacia el oriente en la búsqueda permanente de la luz de la sabiduría y del conocimiento.

El Aprendiz inicia su marcha con tres pasos que simbolizan las diferentes edades por las que el hombre ha de transitar: infancia, madurez y senectud.

El Aprendiz, en su marcha, se dirige desde el Occidente, donde imperan las tinieblas, hacia el Oriente, persiguiendo impenitente la luz, la sabiduría; siempre de frente y en línea recta persuadido de que su único interés debe ser marchar abiertamente hacia la construcción del templo interior.

La marcha del Aprendiz, con su ritmo regular, nos induce a reflexionar sobre el valor simbólico que en Masonería tiene el “movimiento”, y no es otro que dar los pasos necesarios para alcanzar la excelencia, en detrimento de la mediocridad, por medio del extraordinario sistema masónico, en pro del Progreso Universal.

El Aprendiz debe llevar a cabo la marcha  con paso firme y en línea recta, marcando, en cada uno de ellos, la Escuadra, símbolo de Rectitud, Justicia y Moralidad.

Los tres pasos de la marcha del Aprendiz evocan su edad masónica y los tres viajes de su iniciación,  además del triple período de estudio que está referido a las tres artes fundamentales (Gramática, Lógica y Retórica).

Cuando el Aprendiz coloca los dos pies, talón con talón, en ángulo de 90 grados formando una escuadra para iniciar la marcha, está manifestando su deseo de rectitud, de buscar la perfección cavando calabozos para los vicios y elevando templos a las virtudes, lo que logrará transitando el camino ascendente que conduce a la liberación de la ignorancia, del vicio, del error y de las pasiones que degradan y embrutecen al hombre, aplicando los principios de la equidad y la justicia.


El Aprendiz, al adoptar la posición de “al orden”, hace patente su , resolución de ponerse a disposición del V.·. M.·. y de los HH.·. del TALL.·., declarando de manera manifiesta su disposición a cortar su garganta antes que revelar nuestros profundos misterios, lo cual es su voluntad determinante de lealtad y silencio que asegura su reconocimiento y fidelidad a la OR.·.

Una vez concluida la marcha y ubicado en el lugar apropiado, el Aprendiz presenta su saludo respetuoso y fraterno a los Dignidades de la Logia, cuyo significado es el siguiente:

* Saludo al Venerable Maestro: Tengo Fe en mis ideales masónicos.

* Saludo al Primer Vigilante: Esperanza en Alcanzarlos.

* Saludo al Segundo Vigilante: Amor a la Humanidad.

El saludo en sí mismo representa el juramento de silencio y lealtad a los principios y misterios de la orden.

Farouk Farhat Ap.º. M.º.